martes 15 de julio de 2008

Rayos Cósmicos


Nuestro Doc. no solo escribe prosa, trabaja de Doctor en física…entre otras cosas, y aunque se negó (pero no pataleó) igual vamos a contar que le hicieron una nota en el Diario Los Andes dónde explica un poco que hacen en el Observatorio Pierre Auger de Malargüe, Pcia de Mendoza. Para lograr que yo postee esto, Mr.Prozac le drogó el agua del mate...



Entrevista con un científico


No se pierda la oportunidad de ver cómo trabajan científicos argentinos For Export en el Observatorio Pierre Auger. Al terminar de leer la nota probablemente no haya comprendido exactamente lo que hacen. La idea es que lo aprehenda personalmente.


Celina de la Iglesia - turismo@losandes.com.ar

Es cierto que el leit motiv que impulsa a turistas internos o de más allá a visitar el departamento del sur, son las beldades que el dedo divino quiso poner por allá, tal como sus reservas naturales y el manto blanco que en invierno llena todo con un plus de encanto. No obstante, la convocatoria a realizar actividades enmarcadas en el turismo científico son una buena opción en los días de frío.
Una ruta del conocimiento será inaugurada dentro de poco tiempo, y estará integrada por el Museo Regional de Malargüe, el Observatorio Pierre Auger y el Planetario, que estará terminado próximamente. Mientras se aguarda el lanzamiento de la senda en cuestión se puede realizar un recorrido sin desperdicios por el observatorio de rayos cósmicos.

Mucho para aprender

La curiosidad por entender qué es lo que hacen en el Pierre Auger comienza sin dudas en la ruta 40 (Camino a Malargüe), cuando se avizoran los tanques con antenas apostados a la vera. Con algunos de los conos de la Payunia -que se divisan en un horizonte más lejano- ya forman parte del paisaje.

Este centro de investigación tiene como fin estudiar los rayos cósmicos, entendidos como cualquier partícula que venga de fuera del ambiente. Se analizan cascadas atmosféricas ya que no se puede medir el rayo cósmico original. Fue Pierre Auger -por la década del 30- el que descubrió que los rayos al ingresar en la atmósfera se convertían en una especie de cascada y se diseminaban en millones de partículas.

El observatorio es único en el mundo, ya que está construido en una superficie de 3.000 km2 (donde se encuentran 1.600 tanques con agua muy pura utilizados para las mediciones). Cuando la idea fue esbozada, parecía proveniente de un científico trasnochado; hoy es una realidad.

Para hablar claramente hay que indicar que este proyecto tiene dos locaciones, una es la que está en Malargüe y la otra (todavía sin construir) estará en el Hemisferio Norte (Colorado, EEUU). Esto es para cubrir todo el cielo, ya que no es igual en los dos hemisferios.

Otra particularidad de este templo de la ciencia es que utiliza dos tipos de mediciones: a través de detectores de fluorescencia (telescopios) y de detectores de superficie (tanques). Los tanques miden las partículas de los rayos cósmicos cuando llegan al ras de suelo, mientras que los detectores de fluorescencia miran el camino de la partícula en la atmósfera.

Vale mencionar que los eventos (rayos cósmicos) no son muy frecuentes, por lo que la tarea de los científicos es de mucho estudio y paciencia. La vida útil del observatorio es de 20 años. Recién cuando vayan por la mitad, van a tener algunos resultados certeros.

No hay una hipótesis concreta acerca de una utilización de estas investigaciones. Los estudiosos estipulan que a través de estos experimentos se pueden llegar a conocer nuevas cosas en física. Otro aspecto interesante es la posibilidad de hacer Astronomía con partículas.

Los rayos cósmicos tienen tanta energía que brindan información de la fuente, es decir de núcleos galácticos activos. En esa partícula se puede analizar qué ocurre en una galaxia ubicada a miles de años luz. Pero todavía tienen un error de medición para saber precisamente de dónde vienen.

El emplazamiento

Malargüe fue elegido por la comunidad científica como emplazamiento para este proyecto porque cumple con requisitos fundamentales: tiene buen clima, poca contaminación lumínica (está lejos de una ciudad grande, pero no tanto como para acceder a la infraestructura necesaria) y está en una meseta elevada.

Se calcula que si se estudia 1 km2 hay que esperar 100 años para que una partícula llegue a la superficie, por lo que al analizar en más espacio es más rápido -en este caso los tanques están en una superficie de 3.300 km2-.

También se escogió al país porque había una gran cantidad de científicos interesados en participar. Argentina ha invertido mucho dinero y trabajo. La participación nacional en esta empresa ha implicado mejoras colaterales.

Por ejemplo, se han tendido líneas eléctricas, literalmente en el medio del campo, que han posibilitado que puesteros tengan luz; de otra manera no hubieran accedido a este beneficio. Lo mismo ocurre con los caminos, que contribuyen al desarrollo de la zona.
Un mundo distinto
Si hay algo que llama preponderantemente la atención de los que llegan al Observatorio con el afán de entender qué hacen allí, es la postura frente a la ciencia de los físicos y demás expertos participantes del proyecto.

Ni bien comienza la charla que se brindan a la ignorante concurrencia -en el sentido de que no conocemos nada respecto del tema- se da una aclaración: "hacemos ciencia básica, investigamos por saber" enfatiza Julio Rodríguez Martino, doctor en física y uno de los anfitriones.

Eso significa que los complejos procesos de análisis que se llevan adelante, no tienen, al menos en el corto plazo, una utilidad. Desde ya que esta aclaración es de difícil comprensión para una audiencia de mentalidad eminentemente pragmática que busca el fin utilitario o comercial.

Para que los que no somos del palo veamos con más claridad, Julio prosigue: "Cuando se hacía aceite para lámparas, una de las cosas que se desechaba era la nafta y después tuvo su utilidad".

Lo mismo pasó con los rayos X, que fueron descubiertos por casualidad, prosigue. Resulta que Roentgen tenía una placa fotográfica y material radiactivo y vio su propia mano. En el momento no se le ocurrió para qué podía servir. Lo mismo pasó con la llegada a la Luna; tampoco tenía un fin práctico inmediato.

Información
Visitas guiadas de lunes a viernes a las 17, sin cargo. Durante la visita se presenta un material audiovisual, se ven paneles explicativos y modelos de los tanques y telescopios que están en el campo.

Malargüe. Tel.:02627-471562


El Doc Julio (antes del mate)


Fuente: Diario Los Andes on line